Antes de construir más, gestionemos mejor el tránsito en Lima

GESTIÓN DE TRÁNSITO: LA SOLUCIÓN INMEDIATA QUE LIMA NECESITA ANTES DE MÁS CONCRETO

Ingeniería de Transportes
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Van Ness Bus Rapid Transit (San Francisco – EEUU) Fuente: San Francisco Municipal Transportation Agency (SFMTA)

Por años, frente a los problemas de congestión, demoras y siniestros viales en Lima, la respuesta más recurrente ha sido la misma: construir más infraestructura. Viaductos, bypasses, ampliaciones de carriles y grandes obras han dominado el debate público como si fueran la única salida posible. Sin embargo, la experiencia técnica y la evidencia urbana demuestran que existe una alternativa más cercana, rápida y costo-efectiva: la gestión del tránsito.

Las acciones de gestión de tránsito consisten en optimizar el uso del espacio vial existente, mediante intervenciones operacionales de rápida implementación, bajo costo relativo y alto impacto inmediato. No requieren largos procesos constructivos ni expropiaciones, pero sí análisis técnico, monitoreo y una clara orientación a la movilidad de las personas, no solo de los vehículos.

Un proyecto de Gestión de Tránsito se estructura sobre la base de cuatro componentes fundamentales:

  1. Regulación del tránsito.
  2. Señalización vial.
  3. Control operativo.
  4. Gestión semafórica.

Resultados visibles sin esperar años

Ejemplos internacionales de gestión de tránsito exitosa:

Londres (Reino Unido)

Implementó carriles exclusivos para buses, prioridad semafórica (Transit Signal Priority – TSP), gestión de accesos y control estricto del estacionamiento. Estas medidas incrementaron la velocidad comercial del transporte público y redujeron conflictos en corredores urbanos consolidados, sin ampliaciones viales significativas.

Madrid (España)

Aplicó reordenamiento del espacio vial, gestión semafórica adaptativa y jerarquización de modos en ejes centrales como la Gran Vía. La gestión del tránsito permitió mejorar la regularidad del transporte público y la seguridad vial, acompañada de control operativo y fiscalización.

Nueva York (Estados Unidos)

Se redistribuyó el espacio vial con carriles bus, gestión de intersecciones, eliminación de giros conflictivos y optimización semafórica. Estas intervenciones de bajo costo generaron reducciones significativas de demoras y mejoras en la confiabilidad del transporte público.

Van Ness Avenue (San Francisco, Estados Unidos)

San Francisco reorganizó Van Ness Avenue mediante carriles exclusivos para buses y prioridad semafórica, acompañados de mejoras en paraderos, señalización y control operacional. Estas medidas de gestión de tránsito han permitido optimizar la circulación de los autobuses urbanos, reducir conflictos entre modos y mejorar la regularidad del servicio sin ampliaciones de calzada extensivas, aumentando la atractividad del transporte público en un corredor urbano de alta demanda.

Carriles Bus en Avenida Córdoba (Buenos Aires, Argentina)

La Ciudad de Buenos Aires habilitó carriles exclusivos para Buses y Taxis (llamados Colectivos) en Avenida Córdoba, uno de sus principales ejes troncales. La gestión semafórica adaptativa y el ordenamiento de paraderos permiten priorizar el transporte público, mejorar la velocidad comercial de los buses y reducir la congestión general, aprovechando la capacidad vial existente y sin recurrir a ampliaciones de infraestructura.

París (Francia)

Priorizó la gestión del tránsito mediante la reducción de carriles para autos, implementación de carriles exclusivos para buses y taxis, control del acceso vehicular y semaforización coordinada, logrando una movilidad más eficiente y sostenible en áreas centrales.

Seúl (Corea del Sur)

Desarrolló un sistema avanzado de gestión del tránsito basado en monitoreo en tiempo real, control semafórico inteligente y prioridad al transporte público, permitiendo optimizar la operación vial en una ciudad altamente congestionada sin recurrir exclusivamente a nuevas infraestructuras.

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El TOPIS (Seoul Transport Operation and Information Service) es el «cerebro digital» y centro de control integrado que gestiona todo el transporte y la movilidad en la ciudad de Seúl, Corea del Sur.

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Fuente: https://topis.seoul.go.kr/eng/english.jsp

Un ejemplo reciente en nuestro país, específicamente en Lima, evidenciaría el potencial de este enfoque: la intervención a desarrollarse en la avenida Abancay “Carril Bus Abancay”.

En la avenida Abancay, uno de los principales ejes de movilidad del Centro Histórico de Lima, que soporta flujos superiores a los 45 000 vehículos por día, la aplicación de medidas de gestión de tránsito constituye una alternativa inmediata y eficiente para mejorar su desempeño operacional. La implementación de carriles exclusivos “Solo Bus”, acompañada de ajustes semafóricos orientados a priorizar el transporte público y del ordenamiento técnico de paraderos, permitiría incrementar la velocidad comercial de los buses, reducir los conflictos entre modos de transporte y optimizar el uso de la capacidad existente de la vía. Estas intervenciones, de bajo costo y rápida implementación, generan un impacto directo en miles de viajes diarios, sin requerir ampliaciones de calzada ni nuevas obras de infraestructura.

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Arriba: Av. Abancay con Calle Santa Rosa, Cercado de Lima – Escenario Actual Fuente: Fotografía propia. | Abajo: Av. Abancay – Escenario Propuesto (imagen referencial) Fuente: Fotografía propia.

Más eficiencia, menos costo y mayor flexibilidad

A diferencia de los grandes proyectos de infraestructura, que suelen tardar años en ejecutarse y millones en invertirse, las acciones de gestión de tránsito pueden implementarse en semanas o meses, con costos significativamente menores. Además, tienen una ventaja clave: pueden ajustarse en el tiempo. Si una medida no funciona como se esperaba, se corrige; si genera buenos resultados, se consolida.

Este enfoque permite además incorporar herramientas modernas como fiscalización electrónica, sistemas inteligentes de transporte (ITS), monitoreo con datos reales y evaluación continua mediante indicadores de desempeño (KPI). Es decir, se pasa de decisiones basadas en percepciones a decisiones basadas en evidencia.

El riesgo de seguir priorizando cemento sobre gestión

Un ejemplo claro de este enfoque equivocado se observa en las propuestas de viaductos en la avenida Javier Prado, donde nuevamente se apuesta por grandes estructuras de concreto orientadas principalmente a facilitar el flujo del transporte privado. Estas iniciativas parten de la premisa de que más infraestructura resolverá la congestión, sin evaluar de manera integral las condiciones operacionales existentes ni el potencial real de la vía.
La avenida Javier Prado ya cuenta con un eje estructurante de transporte público como el Corredor Rojo, que moviliza diariamente a más de 150 mil de usuarios al día. Sin embargo, en lugar de potenciar esta infraestructura existente, mejorando su prioridad semafórica, continuidad operacional, control de invasiones, paraderos y confiabilidad del servicio, se plantea invertir en obras de alto costo que terminan beneficiando principalmente al automóvil particular.
Este tipo de intervenciones no solo demandan elevados recursos públicos y largos plazos de ejecución, sino que además consolidan un modelo de ciudad dependiente del vehículo privado, generando más tráfico inducido y mayores desigualdades en el uso del espacio vial. En contraste, inversiones significativamente menores en gestión de tránsito, operación del transporte público y control efectivo podrían generar mejoras inmediatas y sostenibles, con impactos directos en tiempos de viaje, eficiencia y calidad del servicio.
Antes de levantar nuevos viaductos, la pregunta técnica clave debería ser: ¿estamos utilizando de manera óptima la infraestructura que ya tenemos? La experiencia demuestra que, en muchos casos, gestionar mejor vale más que construir más.

No es anti-infraestructura, es priorizar correctamente

Hablar de gestión de tránsito no implica rechazar la infraestructura vial; por el contrario, supone priorizar de manera adecuada con criterio técnico. Antes de comprometer grandes recursos públicos en nuevas obras, resulta indispensable evaluar si los problemas de congestión pueden resolverse mediante la optimización, modernización y gestión eficiente de la infraestructura existente. En numerosos casos, la congestión no responde a la falta de vías, sino a una deficiente asignación del espacio vial, a operaciones ineficientes, a la ausencia de control efectivo y a la limitada incorporación de sistemas inteligentes de tránsito, hoy ampliamente potenciados por el avance de la inteligencia artificial.
Las ciudades más avanzadas en movilidad han entendido que construir más carriles no garantiza menos congestión. En cambio, gestionar mejor el tránsito, priorizar el transporte público y proteger a los peatones genera beneficios inmediatos y sostenibles.

Importancia de los estudios de tráfico en la gestión de tránsito

Los estudios de tráfico constituyen un insumo fundamental en los proyectos de gestión de tránsito, ya que permiten diagnosticar de manera objetiva el comportamiento real de la vía, identificar cuellos de botella, conflictos entre modos de transporte y niveles de saturación, así como evaluar la capacidad y el desempeño operacional del sistema vial. El análisis de campo, sustentado en aforos vehiculares, mediciones de tiempos de viaje, observaciones operativas y levantamiento de patrones de circulación, proporciona la base empírica para una adecuada toma de decisiones. De manera complementaria, la microsimulación del tránsito permite reproducir escenarios reales y proyectados, evaluar alternativas de intervención y estimar su impacto en indicadores clave como demoras, colas, velocidad comercial y confiabilidad, reduciendo la incertidumbre y los riesgos previos a la implementación.

Sin embargo, diversas entidades del Estado aún no incorporan de manera sistemática estas herramientas técnicas, lo que limita la realización de evaluaciones integrales y el adecuado sustento de las decisiones en materia de gestión del tránsito, priorizándose en muchos casos soluciones basadas en infraestructura física antes que intervenciones operacionales más eficientes en términos de tiempo, costo e impacto.

Una oportunidad para cambiar el enfoque

Lima enfrenta desafíos urgentes en movilidad. Esperar a que se ejecuten grandes proyectos no puede ser la única respuesta. Los proyectos de Gestión de Tránsito pueden demostrar que sí es posible actuar ahora, con soluciones técnicas, rápidas y de alto impacto.

La gestión de tránsito no es una solución temporal ni improvisada. Es una herramienta estratégica que, bien aplicada, permite ganar tiempo, mejorar la calidad de vida urbana y sentar las bases para una ciudad más eficiente, segura y sostenible. Antes de más concreto, necesitamos más gestión.

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