EDITORIAL: MARZO, 2026

En COOVIAS suplicamos a nuestros lectores que actúen con inteligencia y patriotismo en las próximas elecciones presidenciales y congresales, a fin de procurar un futuro desarrollo y progreso en el mediano y largo plazo en nuestro país. Tenemos la gran oportunidad de deshacernos de la mayor parte de los políticos que han formado parte del actual Ejecutivo y el Congreso, quienes se han dedicado a destruir el país y que, al parecer, se están esmerando en las últimas semanas, en este irresponsable esfuerzo. Algunos ejemplos a continuación: 1) la sostenibilidad fiscal, uno de los pilares económicos que ha protegido al país por lustros, ante ruidos políticos y más, atraviesa por sus meses más duros en la historia, a partir de incrementos abruptos del gasto público, sin justificación alguna de su financiamiento, en corresponsabilidad del Ejecutivo y del Congreso, como las recientes medidas relacionadas al aumento del gasto en planillas y pensiones en el sector público; de tal manera que le imposibilita a la siguiente gestión el manejo responsable de las finanzas públicas, comprometiendo fuertemente el presupuesto público del 2026 y 2027; 2) el Decreto de Urgencia 010-2025, aprobada meses atrás, durante la administración de Jeri (y promovido por los exministros D.Miralles y E.Alvarez), encargó a la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Pro Inversión) el diseño, conducción y ejecución integral del proceso de reorganización patrimonial de Petroperú; una medida que buscaba poner fin a la dilapidación de los recursos fiscales que genera esa empresa al demandar permanentes “rescates” que a la fecha suman más de S/. 18,000 millones, dinero que proviene del impuesto que pagamos todos los peruanos, y que podrían haberse invertido en sectores que tienen rentabilidad social y en donde faltan recursos (salud, educación, justicia, transporte público). Sin embargo, en la actual gestión de Balcázar se contempla la posibilidad de dar marcha atrás en la reorganización de Petroperú. Detrás de esto hay intereses subalternos fuera y dentro del Congreso, que agitan discursos patrioteros con la obsoleta noción de “empresas estratégicas”, con parlamentarios de diversas bancadas, pero, sobre todo, de izquierda (como el mismo Balcázar); 3) Durante la administración de Jeri, se inició el proceso para la rescisión del contrato de la gestión (PMO) de la nueva carretera central (NCC) con la consultora francesa PMO-Vías, alegándose hechos de corrupción ciertos, antes del 2021 (fecha de firma del contrato PMO) y en otro país, pero con la razón de fondo basada en un presupuesto estimado para la NCC, a la fecha, de S/. 30,000 millones, sin ni siquiera haberse iniciado la construcción, cuando en un inicio (2021), se mencionada que estaba del orden de S/. 11,500 millones. Todo esto, promovido tambien por los exministros D.Miralles y E.Alvarez; pero que lamentablemente, ahora, bajo la gestión de Balcázar, se ha retrocedido y se ha reanudado el contrato con PMO-Vias, a quienes, conjuntamente con el MTC, no les interesa que haya otra ruta alterna (promovida por la gestión de R.Benavides del CIPCDL) que costaría como S/. 15,000 millones, con mucho menos expropiaciones, y más directa a Huancayo y el Valle del Mantaro. Como se puede ver, ha sido fatal para el país, el cambio de gestión de Jeri a Balcázar.Lo más probable es que el Congreso que se elija sea tan incompetente como el actual Congreso, pues van a ser el resultado de “agrupaciones políticas” formadas con fines puramente electorales, donde es más facil encontrar individuos con problemas con la justicia, que profesionales capaces. Esperemos que el próximo Ejecutivo promueva la formación de unos pocos “partidos políticos” que tengan sus propios cuadros técnicos, en base a las cuales alimenten planes de gobierno y diseño de politicas especificas; y que, además, promueva la obligación de renovar el Congreso, por medios o tercios, a medio término de 2 ½ años, con una valla alta en los aspectos laborales y académicos, además del correspondiente examen psicológico previo. Esperemos que de esta forma podamos tener un Congreso competente y decente para el 2031; y que, en esta oportunidad, podamos elegir, al menos, un Congreso, lo menos malo posible.
Por otro lado, tenemos un Estado con muy bajas capacidades para el diseño de políticas públicas (más bien, actualmente están destruyendo la economía del país, en especial el MTC). Un claro ejemplo de esto es la inversión en infraestructura: al 2025, el 40% de las obras públicas no observa ningún avance y corren el riesgo de nunca terminarse, hay una degradación constante de los servicios básicos, y la brecha en infraestructura, en vez de cerrarse, se está agrandando. Todo esto, a pesar que, en los últimos 25 años, el Estado Peruano ha visto su presupuesto de personal multiplicarse por casi 10 veces. Esperemos que el próximo Ejecutivo promueva la mejora de las Instituciones Públicas (en especial el MTC), que sean capaces de atraer y retener a los mejores profesionales del país, capaces de producir información que permita resolver los grandes problemas nacionales. Con el fin de no afectar al presupuesto fiscal, lamentablemente el Estado tendría que deshacerse de los elementos corruptos o ineficientes o redundantes.
