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EDITORIAL: ENERO, 2024

Editorial • Ed. enero, 2024

A continuación, un extracto y adaptación del artículo de Daniel Barco (El Comercio, 13-1-2024): “Desmontando el mito de la riqueza”: La frase de Raimondi “el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, no deja de ser un mito, pues pareciera que los recursos naturales que tenemos, no alcanzan para hacer del Perú un país rico. El Banco Mundial publicó hace poco más de 2 años “The Changing Wealth of Nations”, una estimación de la riqueza de la mayoría de los países del orbe, considerando el capital natural, el capital producido y el capital humano. De allí se extrae tres lecciones. La primera es que el ingreso promedio y bienestar de los ciudadanos viene a ser mayor en aquellos países que posee un acervo de riqueza per cápita más alto. La segunda lección es que el Perú no se destaca por su nivel de riqueza. Es más, la riqueza del Perú se compara desfavorablemente con los países de ingreso medio alto, pues representa apenas, un poco más de la mitad del nivel prevalente en el grupo. Por otro lado, las estadísticas sugieren que, con la excepción de un puñado de países ricos en petróleo, la riqueza natural no es la base de la prosperidad. La tercera lección es que la base de la prosperidad de los llamados países ricos es la abundancia de capital producido y las consecuentes ventajas salariales para sus ciudadanos. Para generar bienestar es más importante lo que se construye con esfuerzo y proporciona oportunidades laborales, que aquello que se hereda. El ciudadano promedio de los países de la OCDE tiene a su disposición 9 veces más capital producido que el que posee el ciudadano peruano, 5 veces más que el que posee un ciudadano de los países de ingreso medio alto. Para el ciudadano peruano esto representa una desventaja en disponibilidad de herramientas e infraestructura. Eso también sugiere que la baja productividad laboral en el Perú, no radica tanto en las características del trabajador, sino en la calidad y suficiencia de las herramientas e infraestructura. En otras palabras, los recursos naturales proveen oportunidades para generar más riqueza. Administrarlos bien es importante, pero no es lo más importante. El verdadero oro de los países radica en ofrecer a los ciudadanos, las condiciones idóneas para invertir, crear empresas y hacerlas crecer y, a través de ellos, facilitar el acceso a empleos productivos. Es el papel del Estado garantizar esas condiciones.

En otras palabras, este artículo de Daniel Barco, quiere decir que comparando Perú con países de ingreso per cápita anual similar (medio-alto), tenemos un capital total (natural, producido y humano) menor, apenas poco más de la mitad del promedio de estos países. Por tanto, para solucionar esto, tenemos que acelerar el cierre de la brecha en infraestructura, e incrementar el nivel de la educación en todos los niveles. Como el Estado tiene recursos financieros limitados, la consecución de estos objetivos, se tiene que llevar a cabo, con la mayor eficiencia posible. Lamentablemente el Estado es terriblemente ineficiente en todos los sectores, con excepción de los sectores económicos y financieros (MEF, BCR, SBS). El MTC en particular es responsable de poco más del 50% del cierre de brecha en infraestructura, pero las cosas los hace tarde, mal o nunca.

En el año 2009, Michael Porter, padre de la “estrategia moderna” de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, ya había mencionado los siguientes temas similares, poco después de recibir su distinción como Profesor Honorario de la Universidad del Pacífico: 1) El Perú carece de una política de largo plazo en competitividad; tiene una pésima educación, un deficiente sistema de salud, debilidades en la infraestructura física, aplastante corrupción y alto nivel de informalidad, 2) La economía peruana no tiene un rumbo definido, 3) El crecimiento económico de Perú no se ha reflejado en beneficios para la mayoría de la población, 4) El Perú ha vivido años de “una ilusión exportadora” porque las cifras en azul provienen del alza del precio de las materias primas, mientras que los productos con valor agregado permanecen inmóvil, 5) El Perú padece un atraso dramático en relación a la invención y tecnología, 6) La mayor parte de las empresas extranjeras “no viene a crear nuevas empresas sino para comprar negocios ya existentes, y cuando piensa en crear una nueva fábrica, no piensa en Perú”, 7) El país parece un esquizofrénico, por un lado muestra una macroeconomía bien manejada desde el BCRP y el MEF y, por otro, la realidad micro donde campea la corrupción, los escándalos, y la falta de convicción y seriedad de Poderes Legislativos y Judicial. Michael Porter también alertó que los éxitos peruanos de los últimos años corren peligro si no limpiamos el sistema judicial, si no defendemos los derechos de propiedad, y si no fumigamos y reordenamos la disuasiva burocracia entorpecedora. Dijo también que el TLC con China tiene tal grado de asimetría, que corremos el riesgo de quedarnos congelados como abastecedores de materias primas. Así es como también los chinos nos ven en el futuro. Todo esto dicho en el año 2009, lamentablemente tiene vigencia al 2024.

Los políticos que llegan al poder, son los encargados de promover las reformas del Estado (ver lista simple en la Ref.1) para salir del entrampamiento en que se encuentra el desarrollo del país muy bien diagnosticado por M.Porter y D.Barco. Sin embargo, pareciera que la mayoría no tiene el más mínimo interés, sea porque tienen un nivel profesional deficiente, o porque vienen a servir intereses subalternos. Para ello se requiere elevar la valla en cuanto al nivel profesional y experiencia laboral requerida. En cuanto a los valores éticos y morales, tal vez, aparte de verificar sus antecedentes penales y judiciales (que muchas los ocultan), convenga hacerles un análisis psiquiátrico, previamente a su inscripción como candidato. Esto no es broma, pues ocurre que entre la población mundial, es conocido que hay 1% de psicópatas, y entre los altos directivos de empresas hay 20% de psicópatas (estudio llevado a cabo por el equipo psicólogo forense Nathan Brookes de la Bond University de Australia). Esto último se explica, porque ocurre que, entre quienes ambicionan el poder, a algunos no le importan a costa de quienes (“el objetivo justifica los medios”). Es posible que entre los políticos peruanos, este porcentaje sea mucho mayor que entre la población de altos directivos.

Escrito por

Ing. Jorge Coll Calderón, M.Sc., MBA

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