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Urbanismo • Ed. marzo, 2022

PLANIFICACIÓN URBANA – ARTE Y CIENCIA BASADOS EN LA ÉTICA Y EL BUEN CRITERIO

La planificación urbana es un arte y una ciencia; arte, porque se requiere creatividad e inventiva para recrear con un fin estético y funcional, espacios conformados por elementos que se perciben sensorialmente; y ciencia, porque es necesario conocer y aplicar un conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre cómo debe funcionar una urbe sana, conocimiento obtenido mediante la experiencia y la observación de sus partes y el todo, debiendo identificarse las causas de los problemas, el problema central y sus efectos, mediante el uso de una adecuada metodología a fin de proponer con criterio los medios fundamentales de solución que cumpla con el objetivo central y así lograr el fin último, que es el confort de sus residentes y usuarios.

La ciudad tiene dos componentes, el fruicional o placer que da el estar inmerso en ella; y el funcional, aspecto práctico al momento de trasladarse en ella y habitarla.

Es el fin último de la planificación urbana alcanzar la satisfacción de sus habitantes, acorde con el entorno, atreves de una serie de etapas, de tal manera que la ciudad crezca y progrese de manera sustentable, en urbes funcionales, fruicionales, saludables, inclusivas, resilientes, eficientes y atractivas para las generaciones presentes y futuras; ciudades que respeten el marco sociocultural y el marco histórica de sus habitantes como memoria de las distintas etapas del desarrollo de los espacios urbanos, ya que el espacio conceptual de los individuos, desarrollados a lo largo del tiempo, tiene un valor emocional e inmaterial.

Diseñar considerando solo el aspecto normativo y descartando el aspecto funcional y fruicional, al corto plazo daña la habitabilidad de las ciudades, si es que el aspecto normativo no ha tomado en cuenta la combinación de ambos y al mediano plazo se degrada el espacio urbano y se afecta la calidad de vida. Es por ello que es conveniente diseñar por rendimiento, cuando la norma deviene en insuficiente.

Actualmente se están dando ordenanzas a nivel distrital a fin de implantar el RIZ (Reajuste Integral de Zonificación), en cuya norma se descarta de manera ilegal y antitécnica, la participación del ciudadano; y de esta manera, la presión que hace un grupo de empresas inmobiliarias se hace evidente. Por donde se mire, estaría reñido con la ética profesional de llegar a aprobarse. El Instituto Metropolitano de Planificación no debe darle pase al RIZ por esos motivos.

¿Como es posible esto?, ¿no es el confort y la seguridad del habitante el fin último de la ciudad? No es posible planificar o diseñar sin conocer a su usuario y ningún planificador que se respete puede tener la arrogancia de descartarlo de la propuesta urbana. Como tampoco es posible planificar la ciudad pensando que no tiene límites su crecimiento.

Se está pretendiendo aplicar el criterio de la fórmula H = 1.5 x (ancho de vía + retiro) para incrementar las alturas y la densidad de la ciudad sin tener en consideración los requerimientos funcionales; es decir, que la altura de los edificios será el resultado de la sumatoria del ancho de la vía más sus retiros multiplicados por una vez y media. Donde había antes lotes de 450 m2 a 600 m2 con familias compuesta de siete por lote, ahora se proponen treinta departamentos por lote, con un incremento promedio de cuatrocientos cincuenta personas en el mismo lote; ¿cómo manejará la ciudad un incremento de la densidad en un 6450%?

No es solo eso, cuando el IMP, Instituto Metropolitano de Planificación propone los cambios de zonificación, no incluye soluciones adecuadas al transporte multimodal, en el que el tránsito peatonal, bicicletas, automóviles particulares, transporte público masivo y estacionamientos. Con respecto al transporte público masivo, brilla por su ausencia el tren de cercanías, el incremento de las líneas de metro, y el sistema de alimentación del mismo mediante medios de transportes no contaminantes, tal como tranvías; tampoco aparece un sistema seguro, eficiente e interconectado de ciclovías a nivel vecinal, interdistrital y a nivel metropolitano diferenciado de otros medios de transporte y de los peatones. Sin ir muy lejos, en este mismo continente, en Bogotá, Medellín, Santiago de Chile y Guayaquil, se puede viajar en bicicleta más de 10 km, desde la vivienda hasta el trabajo o centro de estudios sin salirse del circuito de ciclovías.

No hay propuestas de solución a intersecciones conflictivas ni la inclusión proporcional y saludable de áreas verdes y plazas ni áreas de recreación activa en función del incremento de la densidad de la población.

Igualmente, SEDAPAL advierte sobre el desabastecimiento de agua por largos periodos en épocas de estiaje y que no hay un plan para mejorar y adecuar la infraestructura de saneamiento en función de la nueva demanda proyectada. Solo para poder abastecer a la población de Lima con un crecimiento de 2.5% anual, se requeriría haber iniciado inversiones en las alturas que aun no se han hecho y que no cuenta con presupuesto.

Las ciudades no pueden crecer indefinidamente, lo que internacionalmente se busca, es desarrollar ciudades que tengan escala humana, agradable a los sentidos y funcionales. Para eso se diseñan ciudades satélites, dándole gran importancia a los espacios comunicacionales, fluidos y agradables a los sentidos e interconectando los suburbios a la gran ciudad mediante transportes masivos seguros, rápidos y eficientes. Se podría vivir a 200 km de Lima y llegar en menos de una hora en un tren rápido o de cercanías. Las limitantes son los servicios e infraestructura básica; y el agua es el elemento determinante y cuyas fuentes se están agotando.

El conocimiento, la experiencia y la tecnología, ahora permiten que los costos de desalinización se han reducido dramáticamente, de US$10,00/a US$0.50/m3 en las últimas cuatro décadas con el desarrollo de la tecnología de la osmosis inversa, ya no constituyen una valla para que la costa peruana, con alto estrés hídrico, adopte soluciones técnicas que permita potabilizar el agua salada del mar como fuente.

Transporte, agua, energía limpia, espacios de solaz y buen criterio permitirán poblar el desierto sin sobrepoblar las ciudades en la costa.

Escrito por

Arquitecto Mgstr. MDI Luis Darío Cayo León

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