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Editorial • Ed. noviembre, 2022

EDITORIAL: NOVIEMBRE, 2022

Después de haber visto la serie “Crown” en Netflix, sobre la vida de la Reina Isabel II y su entorno, me tienta parafrasear parte de su discurso del fin del año 1992, para describir este año 2022 en el Perú, como un “annus horribilis”, tal como la difunta Reina describió aquel 1992, después de tantas desgracias ocurridas dentro de la familia real. Pues aquí en nuestro país, aún tenemos al que posiblemente sea el peor gobierno de la historia republicana del Perú, en el que esta vez, la crisis política si está ocasionando una crisis económica; es decir, esta vez si andan ambas, por la “misma cuerda”.

La crisis económica se refleja con la caída de la inversión pública y privada, y una baja en la calidad de los servicios públicos. La caída de la inversión privada ocurre por la incertidumbre en el futuro político, las actitudes y acciones anti inversión privada (sobre todo, la minera) de este gobierno. La caída en la calidad de los servicio públicos, se debe al copamiento de los puestos ejecutivos del Estado, con gente que no cumple el perfil técnico, y que muchas veces tienen prontuario en vez de currículum; además de la corrupción organizada dentro del Ejecutivo con ya 7 carpetas con sus respectivas acusaciones fiscales contra el presidente, y con varias otras acusaciones a varios exministros de este régimen, sobre todo, relacionados con aquellos ministerios que ejecutan mayor inversión pública (MTC y MVCS).

Por otro lado, la inversión pública continua semi paralizada, desde hace varios años, y lo que es peor, comprobándose que los anuncios de las próximas inversiones en megaproyectos, continúan demostrando que el MTC no sabe definir correctamente las priorizaciones. Así tenemos, que a mediados de este mes de noviembre, el MTC anunció que está formulando el megaproyecto ferroviario del Tren Grau, para el que estima una inversión de más de US$ 32 mil millones (¿no será más, como siempre?), con un total de 2446 Km, desde Tumbes a Tacna; incluyéndose entre los primeros tramos a Lima-Ica, Lima-Barranca y Trujillo-Chiclayo, con una inversión de US$ 9 mil millones; mientras que por otro lado, posterga los proyectos de la Red del Metro de Lima (L3 y L4 que requieren US$ 10 mil millones), para el 2025. Estas priorizaciones son absurdas, pues lo lógico sería terminar de una vez con el desdoblamiento de toda la Panamericana, para convertirlo en autopista, las mismas que ya están concesionadas en su mayor parte, desde hace muchos años, y que a la vez requieren poco o nulo subsidio; mientras que debiera postergarse el Tren Grau, cuando tengamos mayor capacidad de inversión y a la vez, la demanda lo justifique. También lo lógico sería iniciar cuanto antes el proceso de implementación de la red del Metro de Lima, pues la calidad del transporte público de Lima metropolitana, llega a niveles cuarto mundistas (basta recordar que Nueva Delhi y El Cairo, tienen más Km de metro por millón de habitantes, que Lima).

Otra terrible reciente decisión del MTC, está en el hecho que está forzando a la Consultora del PMO-Francia, a proponer para la Autopista Central, una variante basado en la propuesta del GORE-Junín, en vez de la mucho mejor opción propuesta por el GORE-Lima; situación ya explicada en una reciente edición de esta revista.

Acabo de revisar la editorial que escribí hace un año apenas, y compruebo que trataba casi las mismas situaciones frustrantes aquí descritas. Pues sigamos insistiendo y teniendo fe que el próximo año tengamos un gobierno mucho mejor, y más eficiente, que sepa priorizar los proyectos de infraestructura que requerimos, y que se acelere la implementación de estos proyectos, sino el próximo año, por lo menos el subsiguiente, de tal manera que pronto, podamos tener un “annus mirabilis”, en contraposición a este “annus horribilis” 2022; y que ese año, realistamente, sea el 2024, para que podamos festejar como se debe, el bicentenario de la independencia peruana y sudamericana, pues el 2021 no pudimos festejar el bicentenario de nuestra independencia, ya que comenzó la desgracia del país, que esperamos sea breve.

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Ing. Jorge Coll Calderón, M.Sc., MBA

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